La Felicidad no es para mi

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Hola, me llamo Lucas, he estado preso al menos desde que tengo memoria, cuando nací mi madre no me quiso tener, intentó ahogarme en un balde con agua mi padre había abandonado a mi madre poco después de enterarse que yo iba a venir al mundo.

Me llevaron a una familia de muy malas pulgas donde me trataban mal, literalmente era su esclavo, nunca supe los nombres de a familia que me crio, me habían prohibido que hiciera preguntas, sólo me tenían encerrado en el sótano por días completos y solo me sacaban para ir a busca el correo o hacer los mandados que nadie de la casa quería hacer, no se cuantos vivían en aquella casa ya que siempre que se acercaban a traerme comida estaban con la cara tapada, pero escuchaba ruidos de personas hablando, con lo que me supongo que eran unas cinco personas.

Nunca nadie me enseñó a vestirme, ni a comer, todo eso lo aprendí solo. Hoy me encuentro en Prisión por un doble asesinato que ahora les cuento como llegué a cruzar esa línea.

Había pasado aproximadamente una semana sin comer, era al parecer un castigo porque la otra noche me dijeron que tenían visitas y que sirviera la comida pero del hambre que tenía me temblaba todo el cuerpo y se me calló la bandeja en la falda de alguien. De inmediato me volvieron a encerrar en ese oscuro sótano y escuchaba las risas de esas personas que habían comido bien. Esa noche cuando se fueron todos a dormir decidí salir, quería ir hasta la heladera a ver si pillaba algunas sobras de algo porque no aguantaba mas del hambre, la puerta del sótano siempre la cerraban con llave pero esa noche justo se habían olvidado; salí atento a cualquier sonido fuera de lo normal, subo las escaleras hasta el pasillo, se escuchaban ronquidos pero sigo caminando sigilosamente en dirección a la cocina. No alcanzo a llegar que escucho una voz desde atrás mío:

¿A dónde se supone que vas?

Me doy vuelta y veo a un hombre con un arma en la mano, le dije que no aguantaba mas que necesitaba comer algo pero no me dejó terminar de hablar que ya me contectó:

No, ya te dije que no, vos sabes bien lo que hiciste

Le comenté que lo que hice fue sin querer solo que temblaba de hambre, pero ya no me escuchaba y empuñó su revolver apuntando directo a mi rostro. Para cubrirme me metí rápido por la puerta de la cocina, y me escondí detrás de la puerta.

Veía pasar al hombre con su revolver apuntando para todos lados hasta que me encuentra y estaba a punto de disparar pero lo que pasó aún no lo comprendo, por instinto actúe, agarré una sartén que había en la cocina y se la incrusté en la cabeza. Se había desmayado y de repente aparece una mujer:

¿Qué les has hecho a mi marido?, mocoso insolente

Ese último insulto me dolió, ya me sentía con toda la irá y energía para matar, no podía seguir así y estaba con mucho hambre, no puedo explicar como fue que pasó pero esa mujer también recibió un golpe fuerte con la sartén y quedó desmayada en el piso al lado de su marido.

Al cabo de quince minutos llegó la policía y nunca supe quien los llamó pero me dijeron que encontraron mis huellas en el arma homicida. Al parecer ese hombre y esa mujer murieron de traumatismo craneoencefálico debido al golpe. Me pusieron esposas que estaban muy apretadas y me dolían las muñecas.

Desde ese momento me encuentro encerrado esta vez en una celda, cada tanto viene un policía a traerme comida y mientras estoy comiendo en mi celda suelo ver que a los otros presos los sabe visitar la familia, y entonces se me escapa una lágrima, yo nunca tuve una familia, nunca tuve alguien que me quiera en realidad.

Ya llevo cinco años en prisión y me dijeron que me quedan unos quince años mas para salir de la cárcel, ya la cárcel era mi hogar, por las tardes me dejaban salir al patio a tomar un poco de aire y por las noches volvía a mi celda para morir, pensaba que al menos ahí podía salir al patio, sin dudas estaba mejor que en aquel sótano, pero seguía preso, me gustaría algún día pode salir, sentir el viento en mi cara, jugar, ya tengo veintidós años y cuando cometí el doble asesinato tenía quince años. Por eso es que pensaba esa tarde sentado en el patio de la cárcel, nunca tuve la oportunidad de jugar, a eso que llaman escondida, o piedra libre, jugar al futbol, no se lo que es eso pero todos hablan de eso y me gustaría ver que tal es ese juego, pero para poder disfrutar de todo eso debería esperar unos quince años mas, eso quiere decir que tendría treinta y siete años, me puse a llorar, al parecer la vida no es para mi, la felicidad no es para mi.

Sentado en mi celda pensaba sin parar, esto no debía terminar así, tan solo quería ver lo que se siente ser libre alguna vez, ya que escuchaba a los otros presos comentando sobre porque estaban ahí y la gran mayoría había sido libre alguna vez, pero yo no, nunca en mi vida fui libre y quería ver lo que se sentía. Entonces de pronto un policía abre la puerta de mi celda para traerme la comida, rápidamente agarro la almohada de mi cama y se la presiono contra la cara del policía, éste luchaba por su vida pero no podía hacer nada ya que yo me encontraba arriba de él. El policía dejó de moverse, la puerta de la celda estaba abierta, era mi oportunidad, agarro el arma del policía y me interno en la oscura cárcel.

Cuando logré salir sentía que mi corazón latía a mil por hora, no me lo podía creer, libre por primera vez en mi vida, comencé a correr lejos de aquella cárcel y me refugié en un puente, donde a partir de ahora ese puente sería mi nueva casa, concento me acosté en ese puente pensando en lo que haría cuando amanezca, probablemente me sacaría esta ropa de cárcel para que no me reconozcan, y jugaría, correría.

Ya era de día abro los ojos contento esperando ver el techo del puente, pero en su lugar veo el techo de la celda y al lado mío el policía trayéndome el desayuno. Aparentemente había sido un lindo sueño pero nunca más podía volver a soñarlo.

Alexis Deblasis

Publicado por Wulfric WeGood

Desde chico fuí muy tímido en la escuela he incapaz de entablar una converzación, siempre fuí solitario y pensativo, y antes odiaba esa parte de mi porque no me sentía normal o mas bien como los demás, pero a medida que fuí creciendo mis experiencias, buenas y malas me hicieron cambiar esa opinión y la verdad me siento mejor y tranquilo con la persona que antes fuí y la persona que soy ahora, yo creo que hay una conección, ya aue hoy en día disfruto la soledad y agradezco el haber sido solitario, hoy quizá no sea tan tímido como antes jaja pero si aprecio el estar solo debés en cuando relajarme estar con uno mismo y siempre voy a apreciar eso. Ojo esto no significa que no vaya a estar con nadie, también he estado enamorado y también me volveré a enamorar y olaneo casarme tener hijos etc ...

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